¿Qué debes tener en cuenta?
Para dar de alta un contrato de energía eléctrica, es fundamental que la potencia solicitada no supere la máxima admisible de la instalación. Este valor lo determina el certificado del instalador y las características técnicas del inmueble. FOREST puede ayudarte a revisarlo antes de iniciar el trámite.
Para contratar cualquiera, necesitarás facilitarnos estos documentos:
1
Un documento que acredite que la vivienda o local puede ser ocupado legalmente, como la licencia de primera ocupación o, en su caso, la licencia de actividad.
2
El documento oficial que certifica que el inmueble cumple las condiciones de habitabilidad exigidas por la administración competente.
3
El boletín eléctrico o certificado de la instalación, emitido por un instalador autorizado, donde constan las características técnicas de la instalación.
4
Documento Nacional de Identidad, CIF, NIF, Pasaporte o Carta de Trabajo.
Escritura de propiedad o contrato de arrendamiento, o escrito de adjudicación en promociones públicas.
El importe final de tu contrato dependerá de los derechos que tenga reconocidos el punto de suministro:
Se aplican cuando es necesario dar de alta un nuevo suministro o ampliar la potencia existente. Estos derechos están asociados a la instalación y solo se pagan por la potencia que supere la ya reconocida.
El derecho de extensión tiene un coste de 17,374714 €/kW y el derecho de acceso de 19,703137 €/kW.
Corresponden a la actuación técnica de la distribuidora para conectar la instalación a la red eléctrica o intervenir en el equipo de medida. El importe regulado es de 9,044760 €.
Se aplican cuando la distribuidora debe comprobar que la instalación eléctrica cumple los requisitos técnicos. Su coste es de 8,011716 € y no se cobran si la instalación es reciente y la potencia solicitada no supera la admisible según el boletín eléctrico.
Es una cantidad que se abona al inicio del contrato y equivale a una facturación teórica mensual calculada sobre cincuenta horas de uso de la potencia contratada. Este importe no es un coste, sino una garantía que se devuelve según marque la normativa vigente.